
Versículo del día
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” (Salmo 46:1, Reina-Valera 1909)
Reflexión
Las tormentas llegan sin pedir permiso: una enfermedad, una pérdida, una crisis económica o un problema que no esperábamos. En esos momentos buscamos un lugar seguro donde refugiarnos, y muchas veces no sabemos adónde ir.
El salmista usa dos palabras que dan mucha seguridad: amparo y fortaleza. Un amparo es un lugar donde nos protegemos; una fortaleza es un sitio que no cae fácilmente. Dios es ambas cosas para quienes confían en él. No promete que no habrá tormentas, pero sí que no las enfrentaremos desnudos.
También dice que es un “pronto auxilio”. Es decir, no llega tarde. Cuando clamamos, él escucha y está cerca. Puede que la ayuda no venga como la imaginamos, pero siempre llega en el momento justo.
Si hoy estás en medio de una dificultad, corre hacia él en vez de huir. Háblale con sinceridad, descansa en su presencia y recuerda que ninguna tormenta es más grande que el Dios que te sostiene.
Oración
Señor, tú eres mi refugio y mi fortaleza. En medio de esta tormenta, ayúdame a no perder la calma. Gracias porque estás cerca y me auxilias a tiempo. Sostenme con tu mano firme. Amén.
Para hoy
Cuando sientas que te falta el aire por un problema, repite en voz alta: “Dios es mi amparo y mi fortaleza”.